
Yo, de jovencita, quería ser rubia, sí... rubia platino y tener un descapotable y desmelenarme al viento. Supongo, que las películas de la época, las americanas, claro, porque otras no veíamos, tenían la culpa. Marilin, era mi mito.
Intenté una vez lo de que se me levantaran las faldas, poniéndome encima de las rejillas de extracción de unos grandes almacenes, con mal resultado... se me cayeron todas las monedas que llevaba en los bolsillos por las putas rendijas y se me encajaron los tacones de 10 cm. entre ellas... al final, un tacón roto y una media con carrera. Cogí mi dignidad (ejem), y cojeando, me metí en la primera zapatería, que encontré a mi paso, ignorando las sarcásticas caritas de capullo, que me rodeaban. No conseguí ser rubia, ni Marilin, pero sí, parecer tonta.

La siguiente vez que intenté ser rubia, fue en la peluquería... -Por favor, ese rubio platino y ese rizado. La cara de la peluquera al ver mi negra y lisa melena por la cintura, un poema!
¡Lo intentó!¡vive dios, que lo intento! salí de allí con la pinta de un negrito de África, pero con el pelo, color naranja butano intenso... cosas de la oxidación del tinte, dijo ella, antes de morir... eso sí, me salió barato... no me cobró nada, ni el rapado posterior a lo Koyak.
Por aquel entonces, desistí en lo de querer ser rubia por un tiempo largo... hasta hoy, más o menos.
Alguien me dijo: ellos las prefieren rubias, pero se casan con las morenas. ¡Flaco favor, joder! ¡tengo en la estantería tres hermosos ex, de colección!

Tampoco tengo claro ya, que las rubias sean más procreadoras y, a los hechos me remito, con mi super-prole... ni más tontas, ni más sexis, que las morenas o pelirrojas... ¿o sí?
SilviaCC











































